La adaptación de los Mamut lanudos a la vida en el ártico, está escrita en sus genes.

El primer análisis completo del genoma del mamut lanudo revela los cambios genéticos que permitieron a estos grandes mamíferos adaptarse a la vida en el ártico.
Los genes del mamut que diferían de sus contrapartes en los elefantes jugaron un papel en el desarrollo de la piel y el pelo, el metabolismo de la grasa, la señalización de la insulina y muchos otros rasgos. Los genes ligados a rasgos físicos como la forma del cráneo también se identificaron con pequeñas orejas y cola corta. Como una prueba de la función, un gen de mamut involucrado en la sensación de temperatura fue resucitado en el laboratorio y su producto proteico caracterizado. El estudio, publicado en Cell Reports el 2 de julio, arroja luz sobre la biología evolutiva de estos gigantes extintos.

Este es, de lejos, el estudio más completo de los cambios genéticos que hacen que un mamut lanudo sea un mamut lanudo“, dijo el autor del estudio Vincent Lynch, profesor asistente de genética humana en la Universidad de Chicago. “Son un excelente modelo para entender cómo funciona la evolución morfológica, porque los mamuts están tan estrechamente relacionados con los elefantes modernos, que no tienen ninguno de los rasgos que tenían.
Los últimos mamuts lanudos vagaron por las estepas y tundras heladas del norte de Asia, Europa y América del Norte hace unos 10.000 años. Bien estudiados debido a la abundancia de esqueletos, cadáveres y representaciones en el arte prehistórico, los mamuts lanudos poseían una piel gruesa con una gruesa capa de grasa subcutánea, orejas y colas pequeñas y un depósito marrón grasa detrás del cuello, que pudo haber funcionado de forma similar a una joroba de camello.
Para caracterizar a fondo los genes de mamut específicos y sus funciones, Lynch y sus colegas secuenciaron los genomas de profundidad de dos mamuts lanudos y tres elefantes asiáticos – el pariente vivo más cercano del mamut. Luego compararon estos genomas de unos contra otros y contra el genoma de los elefantes africanos, un primo evolutivo un poco más lejano para mamuts y elefantes asiáticos.

El equipo identificó aproximadamente 1,4 millones de variantes genéticas únicas de los mamuts lanudos. Estas causaron cambios en las proteínas producidas por alrededor de 1.600 genes. Para inferir los efectos funcionales de estas diferencias, realizaron múltiples análisis por ordenador.

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