Dinosaurios – Un viaje hacia Autralia, via la Antártida

Para llegar a Australia, los gigantescos dinosaurios llamados titanosaurios quizá hayan tenido que recorrer un continente aún más al sur: la Antártida. Esa es la conclusión extraída del árbol genealógico de los saurópodos recientemente elaborado.

 Savannasaurus elliottorum

Savannasaurus elliottorum. Ilustracion de Travis R. Tischler

Los saurópodos constituyen un grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo, en el que se encuentran los animales terrestres más grandes que haya habido en la Tierra. El reporte está basado en fósiles de saurópodos recientemente encontrados en Australia, de 95 a 98 millones de años de antigüedad. Entre ellos está un género y una especie nuevos llamada Savannasaurus elliottorum.

Los hallazgos -publicados el 20 de octubre de 2016 en Scientific Reports- indican que los saurópodos de Australia, entre ellos los titanosaurios, no llegaron al continente sino hasta hace unos cien millones de años, decenas de millones de años después de que ya habían llegado otros tipos de dinosaurios.

Aún más, el árbol genealógico apunta muy sólidamente a que los saurópodos de Australia descienden de antepasados sudamericanos. Si esos resultados se sostienen, entonces eso significa que los saurópodos tuvieron que haberse desplazado por tierra desde Sudamérica hasta Australia durante el cretáceo, cuando los continentes a la deriva estaban casi en la misma posición que tienen ahora.

¿Cuál era la única ruta terrestre en ese tiempo? Una Antártida sin hielo, habitable para los saurópodos gracias por una antigua racha de calentamiento global natural.

“Comparando la evolución de estos saurópodos con el cambio en la posición de los continentes, es posible que hayamos podido determinar cuándo emigraron estos titanosaurios”, explica el autor del estudio, Stephen Poropat, paleontólogo del museo australiano Era de los Dinosaurios en Winton, Queensland, Australia.

No hubiera sido posible trazar la ruta de los titanosaurios por la Antártida sin los huesos recién estudiados, que son un agregado vital en el registro fósil de Australia, que por mucho tiempo había estado escaso en saurópodos. Además del Savannasaurus, entre los restos se halla el primer cráneo de saurópodo que se haya encontrado en Australia, que pertenece a una especie que ya se conocía llamada Diamantinasaurus matildae.

“Australia siempre ha sido uno de los desafortunados hoyos negros”, comentó en un mensaje de correo electrónico Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo que no participó en el estudio. “Sabemos muy poco acerca de los dinosaurios que vivieron ahí y eso ha dificultado estudiar cómo se desplazaron los dinosaurios por todo el mundo.”

Agrega que “el esqueleto recién descubierto de Savannasaurus (…) nos ofrece un muy buen atisbo a cómo pudieron haber sido los gigantescos saurópodos de cuello largo que hicieron su hogar en Australia.”

Un dinosaurio en su propia categoría

Como sugiere el nombre del Savannasaurus, sus huesos fueron hallados en una pradera del este de Australia en 2005. Los restos fueron detectados por David Elliott, un criador de ovejas australiano y entusiasta de los dinosaurios que revitalizó el estudio de los fósiles australianos, fundando el Museo Australiano Era de los Dinosaurios.

Las excavaciones de 2005 sacaron más restos de Savannasaurus, incrustados en piedra más dura que el concreto. Se necesitaron años de trabajo de voluntarios para extraer los huesos de su estuche, y todavía más años para que Poropat y sus colegas examinaran los restos.

“Se ha necesitado mucho tiempo para llegar a conocer al dinosaurio descrito, pero ha sido en extremo emocionante”, señaló Elliott en una declaración. “Es muy diferente de la mayoría de los demás saurópodos de todo el mundo.”

Como todos los saurópodos, el Savannasaurus tenía huesos huecos y bolsas de aire por todo el cuerpo, un intento evolutivo de aligerar su enorme esqueleto. El dinosaurio probablemente tenía unos 6.5 metros de altura y ha de haber pesado de 15 a 20 toneladas.

Pero en cierto sentido, el Savannasaurus es una clase aparte, literalmente. Uno de los autores del estudio, Paul Upchurch, paleobiólogo y experto en saurópodos del Colegio Universitario de Londres, asegura que las caderas del dinosaurio eran en extremo anchas, lo que posiblemente le diera estabilidad y flexibilidad al caminar por ambientes de tierra adentro.

La pelvis también le parece peculiar a Upchurch. “Hay sitios donde los huesos son delgados como papel”, indica. “Nunca había visto una lámina de hueso tan delgado en la pelvis de un saurópodo.”

Poropat agrega que el vientre del dinosaurio debió haber sido enorme, lo que indica que el sistema digestivo era intricado y extenso, capaz de absorber más nutrientes de los alimentos que el de sus parientes más esbeltos.

“El Savannasaurus parecía una enorme cuba de fermentación (…) y un hipopótamo de cuello largo y patas largas, en términos de la constitución actual del cuerpo”, explica Poropat.

Pero los dos investigadores aseguran que falta mucho trabajo por hacer para conocer al Savannasaurus y sus parientes. Y para descubrir cómo llegaron al Continente Austral.

Poropat asegura que el equipo pronto redoblará esfuerzos y estudiará a fondo los fósiles recién descubiertos, confirmando la asignación de especies.

Y Upchurch revela que el equipo ya está mejorando el árbol genealógico recién publicado, lo que podría ayudar a conocer cómo vivieron esos titánicos animales, cómo se dispersaron por toda la tierra en la antigüedad y cómo murieron.

“Esos dinosaurios estaban explorando los límites, en términos de lo que pueden hacer los animales terrestres”, afirmó.

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