Adaptación de parásitos al cambio climático

Científicos del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona y del Instituto Pasteur de París han descubierto que el genoma del parásito que causa la Leishmaniasis se adapta rápidamente a cambios ambientales, lo que explicaría en parte su afloración en Europa debido al cambio climático.

Imagen del protezoo parásito de la especie Leishmania. RICET/Medysalud

La leishmaniasis es una enfermedad humana y veterinaria causada por el parásito Leishmania que afecta a 12 millones de personas en más de 98 países y que la UE ya reconoce como una amenaza emergente para la salud pública.

En su investigación, que publica la revista ‘Nature Ecology & Evolution’, los científicos de Barcelona y París, en colaboración con investigadores del Instituto de Medicina Tropical de Antwerp y de la Universidad de Montpellier, han demostrado que la adaptación de Leishmania se debe a una frecuente amplificación de cromosomas, es decir, a la incorporación de un número mayor de cromosomas del que debería.

Según ha explicado el investigador del CRG Cedric Notredame, estas variaciones en el número de cromosomas, llamadas aneuploidías, son parecidas a las que se encuentran en diversos tipos de cáncer.

La investigación ha puesto de manifiesto la inestabilidad genómica de Leishmania, lo que, según los científicos, podría allanar el camino hacia la identificación de los mecanismos que facilitan la resistencia a tratamientos y contribuir a descubrir nuevos biomarcadores para mejorar el diagnóstico y el pronóstico de los pacientes.

350 millones de personas en riesgo de infección

La leishmaniasis es una de las cinco enfermedades infecciosas más importantes, con una estimación de 350 millones de personas con riesgo de infección.

La enfermedad causa un amplio espectro de manifestaciones clínicas en sus tres formas (cutánea, visceral y mucocutánea) como resultado de una infección por las diferentes especies de parásitos Leishmania, que son parásitos unicelulares que se adaptan a un gran número de huéspedes.

Crecen como parásitos extracelulares dentro de la mosca arenera que transmite Leishmania a varios vertebrados, como, por ejemplo, a roedores, perros, y a humanos.

Para la leishmaniasis todavía no existe vacuna para humanos y sólo existen algunos tratamientos, todos con restricciones en relación a su administración, toxicidad o coste.

Genoma de Leishmania

Para identificar los mecanismos genéticos que permiten la adaptación genómica de Leishmania, los científicos han desarrollado nuevas técnicas para la genómica comparada basadas en las últimas técnicas de secuenciación.

Según los científicos, el aspecto más sorprendente del trabajo ha sido observar cómo el parásito evoluciona muy rápido.

Según Notredame, “siempre ha existido la creencia de que la amplificación de genes es una vía para la adaptación, pero, ahora, nuestro trabajo muestra que en Leishmania, la evolución ha utilizado este mecanismo hasta el punto de convertirlo en un paso esencial del ciclo de vida del parásito”.

Según los científicos, los resultados de este estudio son también relevantes para otras enfermedades humanas que dependen de la inestabilidad genómica, como las infecciones fúngicas o el cáncer, y abren nuevas vías para descubrir tratamientos para leishmania basados en el huésped y en la dependencia metabólica del parásito para prevenir la evolución adaptativa de la resistencia a tratamientos por parte de los parásitos.

Fuente: EFE

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