Anatomía de Phoebodus, un tiburón del Devónico

El conocimiento anatómico de los primeros condrictios y las estimaciones de su filogenia están mejorando, pero muchos taxones aún se conocen solo a partir de microrremanentes. El género, casi cosmopolita y regionalmente abundante, Phoebodus (del Devónico), se conocía desde hace mucho tiempo únicamente por dientes aislados y espinas de sus aletas.

Ahora un grupo de paleontólogos ha encontrado los restos esqueléticos en una formación geológica del Devónico tardío, en la región de Maïder en Marruecos.

Los antiguos tiburones que se extinguieron hace mucho tiempo dejaron muchos dientes, pero muy poca evidencia de su existencia. Esto se debe a que sus esqueletos estaban hechos de cartílago blando en lugar de hueso duro. Debido a eso, los esqueletos fosilizados raros generan mucha emoción en la comunidad arqueológica. En este nuevo esfuerzo, los investigadores informan que encontraron un esqueleto fosilizado completo de Phoebodus.

El fósil de tiburón se encontró en una región montañosa de Marruecos que había sido una cuenca de aguas poco profundas. Los investigadores también encontraron varios cráneos y partes de otra especie de Phoebodus en el mismo sitio. Las pruebas del material en el que se fosilizaron los restos del tiburón revelaron que los especímenes tenían aproximadamente 370 millones de años. Antes del hallazgo, la única evidencia de Phoebodus era tres dientes. Los investigadores señalan que Phoebodus se extinguió en una parte temprana del Carbonífero, mucho tiempo antes de que muchas de sus características evolucionaran en otras criaturas marinas modernas.

Reconstrucción de Phoebodus – PROCEEDINGS OF THE ROYAL SOCIETY B

Al estudiar el esqueleto fosilizado, los investigadores pudieron ver que cuando estaba vivo, el tiburón tenía un cuerpo largo y delgado (casi como una anguila), un cráneo plano y una mandíbula larga. Señalaron que tenía un parecido sorprendente con el actual tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus), aunque los dos no están relacionados. Los dientes, en particular, eran muy similares: redondos y puntiagudos y girando hacia adentro, en lugar de los bordes serrados más familiares. Tales tiburones tienden a agarrar presas y aferrarse a ellos como un bulldog y luego se los tragan enteros.

Los investigadores sugieren que la semejanza entre el tiburón antiguo y el tiburón moderno puede dar a los investigadores algunas ideas sobre cómo cazó Phoebodus.

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