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Aves
Las aves son un grupo de dinosaurios terópodos capaces de volar, gracias a que las extremidades anteriores se desarrollaron para convertirse en alas. El ave más primitiva (Archaeopteryx), del Jurásico superior alemán, tiene un esqueleto muy parecido al de determinados terópodos, como Velociraptor. Otras aves primitivas, por ejemplo el género español Iberomesornis (Las Hoyas), tienen características intermedias entre este dinosaurio y las aves modernas. Aunque habían desarrollado las estructuras necesarias para volar, el esqueleto de las extremidades posteriores y de la cadera era muy semejante a la condición primitiva de los terópodos no avianos.
A continuación encontrara un trabajo realizado por nuestro colaborador Martin Chaves. Clase : Aves (Linneus 1750) Autor : Martín Chavez.
Las aves constituyen la clase de tetrápodos mas diversos en el planeta, mas de 9000 especies conocidas, una cifra que solo puede ser semejada a la de las clases Anfibia y Reptilia combinadas y muy distante de las apenas 4500 especies de Mamíferos conocidos. La delicadeza de sus huesos no ha impedido el que se conozcan actualmente mas de un centenar de especies fósiles, que en muchas oportunidades se han preservado de forma exquisita. Actualmente se conocen unos 19 ordenes de aves extintas, que incluyen desde el celebre Archaeopteryx (Orden Archaeopterygiformes) hasta los bizarros Alvarezsaurios (como Mononikus) y Aves Elefantes (Orden Aepyornithiformes). La presencia de esta clase en el registro fósil del cenozoico es utilizada como indicador paleohambiental por grandes investigadores en el área como la argentina Claudia Tambussi. También es importante recordar la estrecha relación que posee este grupo con los dinosaurios, lo que de por si hace a este grupo algo de especial interés. Aun hoy, el registro mas temprano de las aves lo constituye Archaeopteryx del Jurásico tardío de Alemania, pero durante la década de 1990 se descubrieron numerosos restos de aves en el Cretáceo mas temprano de China y España. Entre estos últimos hallazgos tenemos a los Confusiusornitidos de China, que a pesar de datar de tiempos muy cercanos a los de Archaeopteryx; ya poseen muchas características de aves modernas. De este grupo ahora extinto se conocen los géneros Confusiosornis y Changchengornis.
Durante el Cretáceo el grupo dominante a nivel continental fueron las Enantiothes; que se caracterizaban porque los huesos de sus tobillos se fusionaban en forma inversa a la de las aves actuales. Estas aves se extendieron y diversificaron por todo el mundo en formas voladoras que iban del tamaño de un colibrí al de un jote o aura. Algunas enantiornites son Cathayornis de China, Iberomesornis de España, Avisaurus de EEUU y Enantiornis de Argentina. A pesar de su éxito, este grupo se extinguió durante el evento K/T por razones desconocidas. Por otro lado, el grupo dominante a nivel marino, fueron las Euornithes que incluyen a las aves actuales. Algunas euornites se extinguieron a finales del cretáceo a pesar de ser relativamente abundantes en el registro fósil. Algunas de estas fueron Ichtiornis y Hesperornis, dos famosos géneros de EEUU que a pesar de ser cercanos a las aves actuales poseían dientes. Las que corrieron con mejor suerte fueron las Neornithes, las aves actuales que habrían perdido totalmente sus dientes y habrían aparecido a finales del Cretáceo, tiempo del cual se conocen algunos fósiles atribuibles a Charadriformes (chorlitos y queltehues) como Cimolopteryx y a Gaviformes (colimbos, aves que hoy habitan en el hemisferio Norte). Es interesante saber que uno de los pocos posibles registros de neornites en el mesozoicos, corresponde a un fósil chileno: Neogaeornis welltsii, un colimbo descrito inicialmente por Lambrecht en 1929 y reestudiado por Olson en 1992. Tras la extinción de los grandes dinosaurios, las aves se dispusieron a reconquistar el mundo. Rápidamente apareció la mayoría de los grupos actuales y ya en el Eoceno observamos una diversidad similar a la actual. Las aves modernas se dividen en dos grandes grupos: Paleognatas y Neognatas; según la configuración de los huesos en su paladar. Las Paleognatas incluyen a los Tinamiformes (perdiz chilena, tinamues y copetonas), los Apterygiformes (kiwis), Rheiformes (ñandúes), Casuariformes (casuarios y emues) y Strutiformes (avestruces); además de algunos grupos de gigantes extintos como las Moas (Dinornithiformes) y las aves elefantes (Aepyornithiformes). A pesar de ser las aves vivas mas primitivas, no se conocen fósiles hasta el Eoceno, con formas básales ya extintas como los Lithornitiformes. Estas son aves muy terrestre que en su mayoría han perdido la capacidad de volar. Las Neognatas se consideran las aves mas derivadas que viven en la actualidad y agrupan virtualmente a todas las aves voladoras junto con los pingüinos. Como hemos mencionado, se conocen fósiles desde el cretáceo tardío, por lo que se ha supuesto que se habrían separado de las paleognatas en el cretáceo medio. Entre las formas fósiles mas conocidas tenemos a los forosrracidos de Sudamérica y a los diatrimidos de Norteamérica y Europa; dos grupos de aves carnívoras que llegaron a medir mas de dos metros de alto y que eran incapaces de volar; pero que no están directamente emparentadas entre si. No obstante ambas suelen ser clasificadas como Gruiformes, el mismo orden que incluye a las grullas y a las taguas o pollas de agua que se conocen desde el Eoceno temprano. Otro interesante orden es el de las Ciconiformes, las garzas, cigüeñas y los cóndores. Es en este grupo donde aparecen las aves voladoras mas grandes que jamas hallan existido: los teratornidos parientes de los cóndores; cuyo máximo exponente fue el Argentavis magnifisens de Argentina con una envergadura aproximada de 10 metros. Le seguían en tamaño los pelagornitidos, miembros del orden Pelecaniformes (pelicanos, cormoranes, piqueros), que además poseían picos con proyecciones óseas a modo de dientes. Durante el Eoceno se observa una fuerte radiación de formas avíanas que deriva en la diversidad actual.
Los fósiles avíanos suelen ser raros y fragmentados, debido a que suelen ser altamente neumáticos (huecos), lo que causa que se rompan con relativa facilidad. A pesar de esto, existen lugares donde se han preservado de forma extraordinaria, usualmente en areniscas suaves que se han convertido en caliza como ocurre en Baviera, Alemania u en otro tipo de sedimento de corte laminar. Este tipo de conservación es bidimensional, por lo cual se pierde buena parte de la información y es la principal forma en que se hallan las aves mesozoicas. Aunque existen depósitos de este tipo en el Cenozoico (Messel, Alemania, etc.), en este periodo la mayoría de los restos se encuentran conservados de modo tridimensional y fragmentado. Son siempre de importancia los huesos largos y el cráneo, pero principalmente el tarsometatarso (huesos del tobillo y del pie fusionados); dado que tienen caracteres diagnósticos. El hallazgo de plumas fósiles es siempre de especial interés. Existen tres formas en las que se puede preservar una pluma: impresión, carbonización y ámbar. La impresión consiste en un molde dejado por la pluma en la superficie donde se hallaba. Solo los fósiles alemanes de Archaeopteryx han conservado plumas de esta forma. La carbonización es la forma mas común en que se conserva una pluma y consiste en la desintegración de las bases proteicas que componen a la pluma (hidrogeno, oxigeno y nitrógeno) en favor de la base mas abundante: carbono. Así la pluma se conserva en un color obscuro sobre la roca. Es así como se conservan las plumas en Las Hoyas, España; Messel, Alemania y en Liaoning, China. Una forma un tanto exótica para la conservación de las plumas es el ámbar. Se trata de plumas atrapadas en resina que ha quedado petrificada y que por tanto conservan su estructura prácticamente inalterada. Se han hallado fósiles de este tipo en el Líbano, España, EEUU, Canadá y en República Dominicana entre otros sitios. También existen casos de conservación simple (conservación del material tal cual fue) en aves recientemente extintas como las moas de Nueva Zelandia, de las cuales se conocen plumas y restos momificados de modo natural.
Otros elementos avíanos que son posibles de hallar son los huevos, huellas y egagropilas. Los huevos de aves son raros, pero existen registros de ellos en Mongolia y otros lugares del mundo. Las huellas o ignitas de aves son relativamente abundantes, observándose ejemplos de ellas en Africa y la Antártida. Por ultimo las egagropilas, son bolos de materia indigerible para las rapaces nocturnas que son expulsadas a través de la regurgitación. Son importantes en arqueología, no como evidencia de aves, sino como fuente de material esquelético de ratones que pueden usarse para datación y climatología. |