Hormigas tortugas (Cephalotes varians) demuestran que la evolución es reversible

Las hormigas son una clase de insectos que han evolucionado de la mano de sus antepasados: las avispas del Cretáceo, hace 130 millones de años, logrando con el tiempo diversificarse por todo el mundo. Existen más de 14 mil especies en el reino animal, pero solo una de ellas es capaz de jugar con la

Mesophthirus engeli y Mesophthirus Gao, insectos del Cretácico que se alimentaban de las plumas de los dinosaurios

Debido a la falta de registros fósiles mesozoicos, los orígenes y la evolución temprana de los comportamientos de la alimentación en base a plumas por parte de los insectos son desconocidos. Ahora dos piezas de ámbar descubiertas en Myanmar y en las que en su interior se encontraron plumas de dinosaurios con daños atribuibles haber

El ámbar fósil revela la amplia dispersión de los colémbolos por insectos sociales durante el Mioceno

Al tratar de mejorar las probabilidades de supervivencia, un gran dilema que enfrentan muchos animales es la dispersión: poder recoger y salir para ocupar nuevas tierras, encontrar nuevos recursos y compañeros, y evitar la competencia intraespecífica en tiempos de sobrepoblación. Para pájaros, mariposas y otras criaturas aladas, cubrir largas distancias puede ser tan fácil como

Cómo floreció la vida después de la muerte de los dinosaurios

Un tesoro de fósiles de plantas y animales en un yacimiento en Colorado ha permitido reconstruir la cronología de cómo la vida se recuperó del impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios. Según el estudio liderado por Tyler Lyson e Ian Miller, del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, el yacimiento de Corral

Aragomantispa lacerata, un nuevo insecto del Cretácico

Científicos del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford y Museo Geominero de España han descrito una nueva especie de insecto, denominada Aragomantispa lacerata, de 105 millones de años. El fósil, parecido a una mantis, se halló en el yacimiento de ámbar turolense de San Just y es clave para entender la evolución