Coprolitos revelan flexibilidad alimentaria en grandes dinosaurios herbívoros

Algunos grandes dinosaurios herbívoros, que habitaban la actual Utah, Estados Unidos, hace 75 millones de años, tomaban además crustáceos, un comportamiento posiblemente ligado a actividades reproductivas.

La evidencia de que los dinosaurios consumían crustáceos proviene del análisis de heces fosilizadas conocidas como coprolitos, dice la profesora asociada Karen Chin, conservadora de Paleontología en el Museo de Historia Natural de CU Boulder. Datados de finales del periodo cretáceo, se descubrieron los coprolitos en el “Grand Staircase-Escalante National Monument“, en el sur de Utah, por un equipo del Denver Museum of Nature & Science que invitó a Chin a su excavación.

Coprolito

Corte y análisis de coprolitos, que muestran la ingesta de crustáceso por parte de dinosaurios

De lo que sabemos sobre los dinosaurios, éste es un comportamiento totalmente inesperado, afirma Chin, cuyo estudio se publica en Nature (ver referencia). Fue un descubrimiento tan sorprendente que nos preguntamos cuál podría haber sido la motivación“. La investigadora apunta que los coprolitos de Utah eran similares a los que había examinado en Montana (probablemente de dinosaurios  hadrosaurios), siendo ambos similares en tamaño y con fragmentos desordenados de madera podrida.

Un análisis más profundo de algunos de los coprolitos de Utah también reveló trozos gruesos y fragmentos de concha fosilizada, lo que indica que los crustáceos vivían en la madera de coníferas en descomposición, dice. Debido a que las conchas de crustáceos aparecieron en al menos 10 muestras de coprolita en tres capas estratigráficas diferentes del monumento nacional a una distancia de unos 13 kilómetros, Chin cree que su ingestión por los dinosaurios fue útil y habría proporcionado valiosas fuentes de proteínas y calcio.

Entre los crustáceos modernos, que tienen exoesqueletos duros, están las langostas, los cangrejos, los camarones y los cangrejos de río. Algunos de los coprolitos examinados tenían probablemente alrededor de dos galones en volumen, detalla Chin, quien añade que el tamaño de los trozos de concha de crustáceos en los coprolitos indica que los crustáceos tenían al menos dos pulgadas de largo y tal vez más. Los crustáceos individuales comprendían entre el 20 y el 60 por ciento del ancho de un pico común de hadrosaurios, lo que sugiere que era improbable que los crustáceos se ingirieran sin querer, argumenta esta experta.

El consumo de crustáceos parece intencional.

Aunque es difícil probar la intención con respecto a las estrategias de alimentación, sospecho que estos dinosaurios se dirigieron a la madera podrida porque era una gran fuente de proteína en forma de insectos, crustáceos y otros invertebrados. Si tenemos en cuenta el tamaño de los crustáceos y que probablemente estaban escabulléndose cuando fueron recogidos, los dinosaurios probablemente habrían sido conscientes de ellos e hicieron una elección para ingerirlos“.

A pesar de que el equipo no es capaz de determinar qué tipo de crustáceos eran, se han encontrado pinzas de cangrejos fósiles en la misma zona en una formación geológica un poco más antigua. La Utah actual parece haber estado cerca o tocando un mar durante el periodo cretáceo, revela Chin, quien también sospecha que el consumo de crustáceos puede haber sido un cambio estacional de la dieta, tal vez vinculado a la cría y la puesta de huevos de los dinosaurios.

Esta investigadora recuerda que especies de aves modernas a menudo consumen más proteínas y calcio durante la temporada de cría para apoyar la reproducción exitosa. Los investigadores cortaron el material coprolítico en secciones delgadas que luego fueron analizadas para determinar su composición química, hallando una preponderancia de calcio.

Hadrosaurios

Una pareja de dinosaurios Hadrosaurios, alimentándose en rivera de un río o lago

Si encontramos un coprolito con un crustáceo fósil en él, sería un descubrimiento científico realmente interesante. Pero no necesariamente indicaría un comportamiento de alimentación recurrente. Ahora tenemos múltiples coprolitos con fósiles de crustáceos, lo que demuestra que al menos algunos tipos de dinosaurios herbívoros ocasionalmente participan en esta estrategia de alimentación no anticipada“.

Los hadrosaurios eran uno de los tipos de dinosaurios más comunes del Cretáceo, creciendo hasta un tamaño de 30 pies de largo y pesando hasta tres toneladas. Algunas especies tenían crestas características en sus cabezas. También poseían dientes especializados para moler material vegetal y algunos paleontólogos piensan que han vagado en manadas y alimentado a sus crías.

Referencia: Consumption of crustaceans by megaherbivorous dinosaurs: dietary flexibility and dinosaur life history strategies
Karen Chin, Rodney M. Feldmann & Jessica N. Tashman

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