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Filium : Cormofitas (o plantas superiores)
Cómo fósiles verdaderos las plantas tienen alguna importancia a partir del
Devónico, puesto que en la transición del Silúrico al Devónico
penetraron en tierra firme y se convirtieron en plantas vasculares (Cormofitas), dotadas de
un tejido de sostén, de una raíz que absorbía sustancias nutritivas y
de unos brotes que se ocupaban de la asimilación, estando unidas ambas partes por el
tejido vascular. Subilium : Pteridofitas Propagación por esporas; cambio generacional. Clase : Psilofitas Los precursores se sitúan en el Silúrico superior, desapareciendo de nuevo durante el Devónico. Las Psilofitas hunden sus raíces en el agua, pero sus brotes son simples o ramificados en dicotomía, sin hojas. Sobre los brotes se sitúan las cápsulas de las esporas. Los brotes son desnudos, pueden ser lisos o escamosos, pero no generan hojas. Las fascículas son todavía muy simples.
Clase : Licopodiatas Descendientes de las Psilofitas, aparecieron ya durante el Devónico superior. Las escamas que en algunas ocasiones cubrían los brotes de las Psilofitas se convierten ahora en hojas. Las Licopodiatas siguen existiendo en la actualidad: son plantas pequeñas, herbáceas, con brotes pequeños recubiertos de hojas. Su principal desarrollo tuvo lugar durante el Carbonífero, dando origen a árboles grandes, que alcanzaban incluso los 40 m de altura, y con un tronco de varios metros de diámetro. Son los componentes básicos de los yacimientos de huIla del Carbonífero. Los dos grupos principales de las Licopodiatas son el Lepidodendron y la Sigillaria. Los troncos son erguidos, no ramificados, pueden sobrepasar los 20 m de altura y los 2 m de diámetro. Fósiles típicos del Carbonífero son pedazos de tronco. Los correspondientes al Lepidodendron tienen hileras de estigmas foliares en posición diagonal, mientras que la Sigillaria los tiene en posición longitudinal. El Lepidodendron tiene una copa formada por ramas bifurcadas, mientras que la Sigilaria como máximo se bifurca sólo una vez en lo alto. Las hojas largas, delgadas, pueden alcanzar medio metro de longitud en el Lepidodendron, mientras que la Sigillaria tiene una copa tupida, frondosa.
Clase : Equisetales También las Equisetales tuvieron fuerte desarrollo durante el Carbonífero, creciendo como árboles y alcanzando alturas de hasta 20 m y diámetros de tronco de un metro. La forma de crecimiento era la misma que la actual con tronco principal sencillo, erguido, dividido por nudos. Las ramas laterales salían de los nudos como aspas de molinillo. La superficie exterior del tronco primitivamente fue lisa; los restos fósiles presentan estrías longitudinales típicas, resultantes de la desaparición de la corteza externa durante la fosilización. Estas estrías se deben al molde fósil relleno de las nervaduras. Las hojas fueron pequeñas, delgadas, alanceoladas, ordenadas como aspas de molino alrededor de los nudos del tronco o de las ramas. Si crecían juntas desde la base, su aspecto era el de un molinillo de muchas aspas (Annularia). Las Equisetales que alcanzaron el tamaño de árboles se denominan Calamites y se subdividen en diversas especies. Es afín con el Calamites el más esbelto Sphenophyllum, caracterizado por el molinillo de seis a nueve aspas formado por sus hojas que se ensnachan hacia el exterior en forma de cuña.
Clase : Filicíneas En los estratos hullíferos uno de los fósiles más abundantes lo constituyen los restos de la palma de la hoja del tipo Filicíneas que, por su aspecto, se clasificaron inicialmente como helechos ya que se creía que en esta primera fase del desarrollo de las plantas terrestre no existían todavía plantas productoras de semillas (Espermatofitas). Su clasificación dentro del sistema resulta difícil. En el caso normal de plantas Filicíneas, productoras de esporas, sólo se genera un tipo de esporas. Son isosporas. En los grupos más evolucionados como son el helecho y el licopodio se Ilegó ya durante el Devónico superior a la formación de dos tipos distintos de espora: las grandes (femeninas) o megasporas y las pequeñas (masculinas) o microsporas, que se hallan alojadas en los correspondientes mega o microesporangios. Esta heterosporía es el primer paso para la formación de flores masculinas y femeninas. Si el megasporangio queda en el cuerpo materno, entonces sufre allí la fecundación; si continúa desarrollándose, entonces se convierte en lo que Ilamamos semilla. De esta manera la planta se transforma definitivamente en una planta terrestre: la fecundación y la primera fase del desarrollo del germen de las Filicíneas (denominado prótalo) se realizan todavía en el agua; mediante la formación de la semilla se supera esta dependencia.
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