Sinosauropteryx, la coloración de un bandido

Un examen de tres especímenes del icónico dinosaurio ‘Sinosauropteryx’ han confirmado que el pequeño dinosaurio tenía una cola rayada y una ‘máscara de bandido’, similar a la del mapache o a la que lucía el personaje de ‘El zorro’.

“La máscara de bandido fue realmente increíble de descubrir”, dice uno de los miembros del equipo de investigación, Fiann Smithwick, de la Universidad de Bristol, Reino Unido. “Es un patrón que se ve hoy en día en numerosos animales vivos”, añade este experto, cuyo estudio se publica en ‘Current Biology’.

‘Sinosauropteryx’ también era sombreado, lo que significa que su cuerpo era más oscuro en la parte superior y más claro por debajo. La forma particular en que estaba sombreado sugiere que ‘Sinosauropteryx’ vivía en hábitats más abiertos y no en el denso bosque, dicen los investigadores.

Estos patrones de color también se pueden ver en animales modernos que los usan como diferentes tipos de camuflaje. Los patrones incluyen una franja oscura alrededor del ojo, o ‘máscara de bandido’, que en las aves modernas ayuda a ocultar el ojo de posibles depredadores, y una cola rayada que puede haber sido utilizada para confundir tanto a los depredadores como a las presas.

Para explorar el patrón de color de esta especie de dinosaurio, Smithwick, junto con Jakob Vinther y colegas, examinaron cuidadosamente los restos de plumas pigmentadas de los especímenes disponibles mejor conservados. Al hacer comparaciones entre tres especímenes, pudieron reconstruir con confianza la forma única en que se veían estos dinosaurios.

Una vez que los investigadores reconstruyeron el patrón de color, crearon modelos en 3D del dinosaurio y los fotografiaron en diferentes condiciones de iluminación para ver dónde su coloración los habría ocultado mejor de potenciales depredadores. Sus imágenes muestran que ‘Sinosauropteryx’ debe haber pasado mucho tiempo expuesto a la luz solar directa, no a la sombra.

Patrón de tonos en el cuerpo clave para camuflarse

El autor principal, Jakob Vinther, señala que los dinosaurios pueden ser extraños a ojos del ser humano, pero sus patrones de color se parecen mucho a sus contrapartes modernos. “Tenían una excelente visión, eran depredadores feroces y habrían desarrollado patrones de camuflaje como los que vemos en los mamíferos y pájaros vivos”, indica.

El pequeño dinosaurio tenía un patrón “sombreado a la sombra” con una espalda oscura y una barriga clara; un patrón utilizado por muchos animales modernos para hacer que el cuerpo se vea más plano y menos en 3D. Esto impide que los animales sobresalgan de su entorno, haciéndolos más difíciles de detectar, evitando la detección de posibles depredadores y posibles presas.

El trabajo anterior sobre animales modernos, llevado a cabo por uno de los autores, el profesor de Bristol Innes Cuthill, ha demostrado que el patrón preciso de contra sombreado se relaciona con los entornos específicos en los que viven los animales. Los animales que viven en hábitats abiertos, como las sabanas, a menudo tienen un patrón sombreado que va de oscuro a claro y alto en el costado del cuerpo, mientras que aquellos que viven en hábitats cerrados, como los bosques, generalmente cambian de oscuros a claros mucho más bajo y más gradualmente.

Este principio se aplicó a ‘Sinosauropteryx’ y permitió la reconstrucción de su hábitat hace 130 millones de años. El contra sombreado en ‘Sinosauropteryx’ pasó de oscuro a claro en el cuerpo, pero de una manera diferente, lo que sugiere que sería más probable que viviera en hábitats abiertos con una vegetación mínima, de tipo bosque. La distinción entre especies sugiere que el entorno de los lagos prehistóricos de Jehol en China, donde vivían estos dinosaurios, era inesperadamente diverso y albergaba dinosaurios adaptados a la vida en diferentes ambientes.

El ecólogo conductual Cuthill, que también fue coautor de este estudio, apunta que el equipo ha demostrado antes que el contra sombreado puede actuar como un camuflaje eficaz contra los depredadores vivos. “Es emocionante que ahora podamos usar los colores de los animales extintos para predecir el tipo de ambiente en el que vivieron”, añade.

Por su parte, Smithwick agrega que al reconstruir el color de estos dinosaurios extinguidos desde hace mucho tiempo, han comprendido mejor no solo cómo se comportaban y las posibles dinámicas de depredador-presa, sino también los entornos en los que vivían. “Esto pone de relieve cómo las reconstrucciones de los colores pueden decirnos cosas que no son posibles si solo observamos los huesos de estos animales”, concluye.

Fuente: Investigación y Desarrollo

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