Fósil que muestra el esqueleto y los tejidos blandos de un pterosaurio.

Fuente: Investigación y Ciencia

Nuevos indicios sugieren que estos reptiles alados podían emprender el vuelo desde el agua.

Fósil que muestra el esqueleto y los tejidos blandos de un pterosaurio.

Desde que se descubrieron los fósiles de pterosaurios, hace más de dos siglos, los paleontólogos se han preguntado cómo alzaban el vuelo estos reptiles de aspecto desgarbado. En los últimos tiempos, los expertos se han centrado en la hipótesis del «despegue cuadrúpedo«, según la cual los pterosaurios se balanceaban adelante y atrás sobre sus extremidades, para elevarse con un movimiento similar al de un salto con pértiga, ya fuera desde la tierra o desde el agua. Hasta ahora no se habían obtenido pruebas directas de esta técnica, pero un pequeño pterosaurio hallado en las rocas jurásicas de Alemania podría ayudar a esclarecer el misterio.

Como describen Michael Habib, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, y sus colaboradores en Scientific Reports, el fósil, que es del tamaño de un gorrión y se encuentra en un estado de conservación excepcional, presenta huesos e impresiones de la piel de un género de pterosaurios llamado Aurorazhdarcho. Los paleontólogos aplicaron una técnica conocida como fluorescencia inducida por láser para detectar los tejidos fosilizados, que incluían una membrana alar y los pies palmeados. El análisis de estas estructuras permitió a los investigadores determinar cómo las usaban los pterosaurios para elevarse en el aire.

Algunos trabajos previos indican que los pterosaurios no eran buenos nadadores, señala Habib, así que no es probable que los tejidos blandos del fósil estuvieran orientados a la natación: «Tiene más sentido interpretarlos como adaptaciones para el despegue acuático«. Estas estructuras ofrecen la primera prueba física de que los pterosaurios podían despegar valiéndose de un sistema de lanzamiento cuadrúpedo, asegura; hasta ahora, los mejores indicios provenían de los modelos biomecánicos de esqueletos. Las impresiones de piel en las extremidades sugieren que, al plegarse, las alas del pterosaurio lo ayudaban a elevarse desde la superficie del agua. Los investigadores hallaron que las alas y las patas palmeadas habrían bastado para impulsar al animal desde la posición de reposo.

La mayoría de las aves modernas emplean sus musculosas patas para alzar el vuelo. Pero los pterosaurios no poseían las mismas proporciones y habrían actuado de forma distinta, según Natalia Jagielska, paleontóloga de la Universidad de Edimburgo ajena al estudio. Saber que puede haber tejidos blandos de este tipo en el registro fósil, añade, es «un buen motivo para examinar con técnicas láser otros fósiles bien conservados y comprobar si nos cuentan una historia distinta«.

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