Científicos obtienen un primer vistazo a la región más interna de un sistema de una enana blanca
Fuente MIT
Las observaciones de rayos X revelan características sorprendentes del entorno más energético de la estrella moribunda.
A unos 200 años luz de la Tierra, el núcleo de una estrella muerta orbita una estrella mayor en una macabra danza cósmica. La estrella muerta es un tipo de enana blanca que ejerce un potente campo magnético al atraer material de la estrella mayor hacia un disco giratorio y en acreción. Este par en espiral es lo que se conoce como «polar intermedio», un tipo de sistema estelar que emite un complejo patrón de radiación intensa, incluyendo rayos X, a medida que el gas de la estrella mayor incide sobre la otra.
Ahora, astrónomos del MIT han utilizado un telescopio de rayos X en el espacio para identificar características clave en la región más interna del sistema, un entorno extremadamente energético que hasta ahora había sido inaccesible para la mayoría de los telescopios. En un estudio de acceso abierto publicado en la revista Astrophysical Journal, el equipo informa sobre el uso del Explorador de Polarimetría de Rayos X (IXPE) de la NASA para observar la región polar intermedia, conocida como EX Hydrae.
El equipo descubrió un grado sorprendentemente alto de polarización de rayos X, que describe la dirección del campo eléctrico de una onda de rayos X, así como una dirección de polarización inesperada en los rayos X provenientes de EX Hydrae. A partir de estas mediciones, los investigadores rastrearon los rayos X hasta su origen en la región más interna del sistema, cerca de la superficie de la enana blanca.
Además, determinaron que los rayos X del sistema provenían de una columna de material incandescente que la enana blanca absorbía de su estrella compañera. Estiman que esta columna tiene una altura de unos 3.200 kilómetros, aproximadamente la mitad del radio de la propia enana blanca y mucho más alta de lo que los físicos habían predicho para un sistema de este tipo. También determinaron que los rayos X se reflejan en la superficie de la enana blanca antes de dispersarse en el espacio, un efecto que los físicos sospechaban, pero que no habían confirmado hasta ahora.
Los resultados del equipo demuestran que la polarimetría de rayos X puede ser un método eficaz para estudiar entornos estelares extremos, como las regiones más energéticas de una enana blanca en acreción.
«Demostramos que la polarimetría de rayos X puede utilizarse para realizar mediciones detalladas de la geometría de acreción de la enana blanca», afirma Sean Gunderson, investigador postdoctoral del Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial del MIT, autor principal del estudio. «Esto abre la puerta a la posibilidad de realizar mediciones similares de otros tipos de enanas blancas en acreción que tampoco han presentado señales de polarización de rayos X previstas».
