Reconstrucción del megalodón, extinto hace millones de años, por Hugo Salais. / Metazoa Studio

Fuente SINC

La desaparición de uno de los mayores carnívoros que han existido sobre la faz de la Tierra se puede atribuir en parte a la competencia con otro más pequeño, el gran tiburón blanco, que comía las mismas presas. Así lo revela una investigación basada en los isótopos de zinc detectados en los dientes de los escualos.

Reconstrucción del megalodón, extinto hace millones de años, por Hugo Salais. / Metazoa Studio

Algunas de las causas propuestas hasta la fecha han sido cambios climáticos que pudieron afectar a la pérdida de sus áreas de cría, el declive de algunas de sus presas o la competencia con otros cazadores marinos.

Ahora, un estudio publicado en Nature Communications apoya esta última hipótesis y afirma que los grandes tiburones blancos (Carcharodon carcharias) compitieron por la comida contra sus colosales parientes, uno de los carnívoros más grandes que han existido en el pasado.

La investigación se ha centrado en la posición de estos y otros escualos en el nivel trófico, el lugar que ocupan en el ecosistema. En este contexto, la dieta desempeña un papel importante para comprender el estilo de vida y la ecología de un animal.

En concreto, los autores han analizado el zinc que se incorpora al esmalte de los dientes cuando se forman, un elemento que puede utilizarse como indicador para entender la dieta de una especie e inferir su nivel trófico en el ecosistema.

Los resultados indican que, pese a ser mucho más grandes que el tiburón blanco, los megalodones fueron los perdedores en su particular competición por los recursos alimentarios.

El gran tiburón blanco moderno llevó al megalodón a la extinción debido a la competencia por presas similares

El equipo internacional de científicos, liderado por Jeremy McCormack desde la Universidad Goethe de Frankfurt (Alemania), ha usado el isótopo de zinc Zn-66 para evaluar geoquímicamente el nivel trófico de 20 especies de tiburones vivos, incluyendo individuos de acuario y salvajes, así como 13 especies fósiles, entre ellas el megalodón (Otodus megalodon).

Así se confirmó que este isótopo presenta una estabilidad formidable, conservándose sin alteraciones a lo largo de períodos geológicos, y que sirve para indicar los niveles tróficos de las especies.

El zinc es esencial para los organismos vivos y desempeña un papel crucial en varios procesos biológicos. En los tejidos de los vertebrados, por ejemplo, proviene principalmente de la dieta y sus isótopos son un indicador útil del nivel trófico en los mamíferos”, explican los autores en su estudio.

Al comparar los valores de isótopos de zinc del megalodón y el gran tiburón blanco dedujeron que en algún momento del Plioceno temprano [hace entre 5,3 y 3,6 millones de años aproximadamente] sus niveles tróficos se superpusieron y es posible que compitieran por las mismas presas, como los cetáceos (ballenas) y otros mamíferos marinos.

Posibles factores para su extinción

La extinción del O. megalodon puede haber sido causada por múltiples factores ambientales y ecológicos combinados, incluido el cambio climático y limitaciones térmicas, junto al colapso de las poblaciones de presas”, reconocen los autores, pero también por “la competencia de recursos con el tiburón blanco”, como muestra su estudio.

En cualquier caso, la hipótesis que plantea este trabajo no es nueva. El investigador Robert W. Boessenecker, del Museo de Paleontología de la Universidad de California (UCMP), publicó en 2019 un artículo donde ya sostenía que la evolución del gran tiburón blanco moderno favoreció la desaparición del colosal escualo debido a la competencia por el alimento.

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